viernes, 6 de junio de 2008

¡Al infierno!

Hay cosas y gente que te sacan de quicio, que te ponen de mala leche con que sólo te los menten. Ese es su don y parece que han venido a este mundo a amargarte. Que no sabes muy bien si son así porque quieren o porque la naturaleza se olvidó de darles algo bueno. Aunque quizá el problema no son ellos sino tú y es que lo que la naturaleza se olvidó de darte a ti es la templanza.
Siempre puedo justificarme pensando que es la vena temperamental que todos los artistas tienen o que soy escorpio y somos un frasquito de nitroglicerina con patas. Pero desde luego no es justificación.
Supongo que cada uno es como es y que precisamente saber el porqué son las cosas es más tarea del diván que de un post de media mañana en un blog. Que el verdadero reto de la vida no es sólo conocerse a uno mismo sino saberse vencer.
Últimamente como dice mi madre “hija no te aguanta ni el perro, que no tenemos”. Y miren que yo mala leche tengo pero es que últimamente salto con nada, ¿será porque me sale a pagar en hacienda o porque no bajo de los 60 kilos?.
Decía Cervantes “Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias.”. Y hay mucha razón en ello, solemos saltar por muchas razones, por injusticia, por orgullo, por disgusto, por impotencia, por necedad, por impaciencia, por dolor, por tristeza… Hace tiempo una amiga me mando unos cuentos de Jorge Bucay hay uno que se llama la tristeza y la furia (para el que lo quiera leer ahí va http://www.leemeuncuento.com.ar/bucay.html) pues creo que en este caso tiene mucha razón, que en mi furia hay tristeza y que lamentablemente la forma que tenemos muchos de combatir a la tristeza es con el disfraz del odio y la furia.
Y es que en el fondo no soy mejor que todos aquellos que nos hacen la vida imposible…¡y encima me tocará compartir charco de lava en el infierno con ellos!

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