Hoy algo suave, y no, el post anterior no iba por mi vida personal era una reflexión sobre cómo llegar a odiar a quien se quiere, inspirada en los eventos de otras personas. Creo que no queda nadie que no me lo preguntase este fin de semana…
Sólo un friki se podría plantear escribir una entrada de blog un lunes por la mañana sobre que haría si tuviera el poder de Hiro, si el de la serie de "Héroes", el japonés que usa el tiempo a placer, que lo mismo le da pararlo que viajar en él. Yo puestos a pedir mi personaje favorito es Lobezno y la regeneración es muy útil. Pero claro donde va a parar el kit de superpoderes de Superman. Lo que me recuerda la vergüenza que me hizo pasar aquí la amiga Briz y mi amigo Rober en un restaurante ambos discutiendo sobre los poderes de Superman a voz en grito a cada cual más apasionado con su opinión, sacando a la palestra a la física para discutir sobre ciertos aspectos de si eran o no posibles del tráiler de la película, mientras el bar entero nos miraba como a bichos raros y su novio y yo no sabíamos donde meternos con cara de “lo juro no les conozco”, aunque ahora él diga que no pasó vergüenza, ya ya...
Regresando al tema, si pudieras modificar el tiempo, ¿qué harías, qué cambiarias? ¡Qué peligro!, si alguno ha visto la película “El efecto mariposa” trata precisamente de este tema, de cómo la más leve modificación del pasado cambia el futuro y no siempre para bien. El pobre protagonista se pasa la película entera intentando arreglar un evento del pasado y venga ir atrás y adelante para modificar un presente cada vez más complicado. Cada vez que cambia algo lo estropea aun más. Como el episodio de los Simpsom en el que Homer viaja en el tiempo y va viendo un sinfín de posibilidades de cómo sería su vida, hasta llegar a un presente en el que su familia es perfecta, maravillado con lo que tiene pide un donuts y le dicen que no saben que es un donuts. Grita horrorizado y sale corriendo escaleras abajo directo a meterse a la máquina del tiempo y manda a la mierda un presente casi perfecto por un poco de bollería industrial, acto seguido se ve por la ventana de la cocina que empieza a llover y lo que caen no es agua sino donuts. En algo estoy de acuerdo el destino es un cachondo mental y es cruel.
Cuantas cosas cambiaríamos y cuantas otras nos perderíamos, intentando arreglar nuestra vida. Volver atrás para cambiar lo que no nos gusta. Supongo que podríamos cambiar esos eventos pero generaríamos otros. ¡Uy que tentador borrar de mi vida el momento en el que conocí a mi ex! y cepillarme en un sólo minuto un montón de vivencias de mis últimos 10 años de vida, las penas, las alegrías… ¡qué decisión!, pero creo que llegado el momento me quedaría viendo la escena y no cambiaría nada… sólo pensaría en lo delgadita que estaba, que de que iba a escribir yo sino llegado este momento. ¿Y si lo cambiásemos?, ¿volveríamos a encontrarnos en algún otro momento, está destinada la gente a encontrase, es casual conocer a quien conocemos en nuestra vida?, si es que da para más de un guion. Me voy a tirar un órdago y decir que creo que si, que volveríamos a encontrarnos… ¿quién me iba a sacar de quicio con tanta gracia como él?, el destino no se puede resistir al tentador hecho de hacerme perder los papeles.
Supongo que hagamos lo que hagamos, la vida está llena de subes y bajas y que no nos podemos mantener a salvo siempre, ni aun con poderes. Que cada evento de nuestra vida nos modifica y nos hace ser nosotros mismos. Somos la suma de nuestras experiencias para bien o para mal, si seriamos mejor o peor personas cambiando cosas de nuestro pasado es algo que nunca sabremos.
Supongo que la naturaleza no nos dio poderes para modificar el tiempo pero nos dio la capacidad de asumir los errores, de aprender de la experiencia y memoria para recordar los buenos momentos.
lunes, 30 de junio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario