lunes, 16 de junio de 2008

¡Quién pudiera…!

Hace poco descubrí que cuando me paso de cervezas y estoy triste no me da por dar la brasa con mi bien conocido estado de exaltación de la amistad. No, mi corazón roto habla en verso. A las tantas y por las calles de Madrid, haciendo de Cyrano… ¿sería la luna? Aunque alguno dice que fue digno de ver y de grabar, carne potencial de youtube no lo dudo, para mí que todos íbamos pasados de alcohol porque eso es imposible que fuera digno, lo mire por donde lo mire.
El caso que este fin de semana repetí en quedar con varias amigas y algunos corazones rotos, que el mes de mayo ha dejado muchas bajas entre mis conocidos. Que tú quedas para pasar el rato y no pensar, que lo mismo te da ponerte a hablar de arreglar el mundo que de las malditas hipotecas. El caso que al final el dichoso tema sale.
Lo típico, que si los hombres son unos capullos, que si no saben lo que quieren, que si solo valen para una cosa… ¡y ni eso!. En fin que yo casi ver, oír y callar porque en esa mesa me superaban todas en tablas con creces, por dios parecía Heidi metida en un episodio de Sexo en Nueva York.
El caso es que además de los tópicos de siempre, una de mis amigas se quejó de lo siguiente ¿puede uno dejar de amar?, ¿puedes quedar tan quemado de los engaños, de las decepciones, que seas incapaz de dejarte llevar, consciente o inconscientemente poner cerrojos a los sentimientos?, ¿y qué te de igual estar con la persona más ideal del planeta que no sientes nada y menos aun te fías? Y lo que es peor, no saber ¿por qué?. Bueno la chiquilla decía que a ella le pasaba, y yo que soy muy mala pienso que con ese currículo de vértigo que tiene, con tanto novio no sé si será decepción o hartura.
El caso es que en el fondo da pena pero creo es una realidad, que con la edad y más aun con la experiencia y peor aun con las malas experiencias, perdemos muchas cosas que antes las sentíamos de una manera más especial. Que no se ama igual con 15 que con 30, que el perro viejo espera mas taimado y sin tanto alboroto como el joven que no sabe donde se está metiendo aun. Y no sólo con el amor sino con muchas más cosas. A mí me pasa con los objetivos profesionales, me llega a dar el editor de Marvel la tarjeta hace diez años y habría hecho una fiesta y hoy fue solo un leve alborozo, más de orgullo profesional que otra cosa, pero no de alegría.
Y es que la ilusión se pierde, porque el mundo solo se descubre una vez. Dichoso aquel que conserve su niño, su ilusión, su inocencia por siempre. Que los hay que si, pero el resto me temo que nos tendremos que conformar con tomarnos la vida con menos emoción o expectación y más previsión y razón.
Así que visto lo visto, supongo que tendría que dar las gracias a mi ex por hacerme sentir esa niña, por haberme emocionado como una tierna quinceañera, por haber rozado la felicidad y la emoción como pensé que no volvería a sentir. Lo que yo lamento es no haberle hecho sentir lo mismo. Pero para mí que la culpa es de los cerrojos que nos ponemos, de los frenos, de los egoísmos y por supuesto de que el tiempo nos arrebata la ilusión. Que no es la persona con la que estés como decía mi amiga, sino que tú mismo eres el que no funciona de la misma manera que antes…
Quizá debería de presentarles, que lo mismo hacen buena pareja. Claro que ella ya tiene novio y es que hay gente que ame o no, al menos no pierde el tiempo.

1 comentario:

Pepius dijo...

No disimules que todo el post sólo ha sido para mencionar lo de la tarjeta del editor Marvel :p

Hablando en serio, sólo el que está dispuesto a dejarse llevar aunque se pegue el batacazo es capaz de redescubrir la cosas como cuando niño. El problema es que la experiencia nos hace ser cautos y no sinunda de miedos y paranoias. La experiencia es un mecanismo de autodefensa