Pues ahí estábamos pateándonos Alemania y digo patear porque si vas de senderismo caminar caminas. Casi todos los días teníamos un recorrido de 13 kilómetros y alguno de 18. Bosques naturales, laderas de montañas, riveras de ríos. Te soltaban en el buffet libre del desayuno y luego a bajar lo que habías comido. Como buenos españoles había más de uno que se pillaba comida del desayuno para luego comer, ¡que apañados somos!. Luego nos iban poniendo carteles de que no se sacara la comida fuera del comedor, ¡criaturicas!.
Pues nada llegamos al primer hotel, Rafa todo un caballero por no esperar la cola del ascensor me subió la maleta, la verdad que otra cosa no, pero porteadores en este viaje he tenido bastantes. Y eso que mi maleta empezó siendo la que menos pesaba y terminé dando las gracias a Enrique por compensarnos el peso a todos, sobre todo a mí, a la hora de facturar en el avión.
El hotel era majo y el servicio un encanto, nos despidieron en la puerta el ultimo día todo el servicio junto.
Tenían una vieja bolera y es que allí según parece son muy aficionados a los bolos. Así que aparcamos el munchkin, los paseos nocturnos, las visitas al pueblo y nos echamos unas partidas de bolos una de las noches. Tenían topes los bordes de la pista y podías hacer carambolas como en el billar. Está visto que los bolos no son lo mío ni aquí ni allí, pero muy divertido.
Otra de las noches había fiesta en el pueblo, celebraban el día que se les quemó medio pueblo y al otro medio lo salvo la lluvia, yo espero que la celebración fuera por la parte que se salvó. Música, chiringuitos de comida con tartas, salchichas y muuuucha cerveza. ¡Viva la comida sana!. Eso sí a las 12 chapado todo, luego vienen a España y se desbarran, lógico.
Así que los días pasaban entre las marchas por la mañana y por la tarde visita a alguna cosa. Para unos roleros como nosotros aquello nos recordaba al típico bosque de modulo, faltaban los orcos haciendo emboscada, sobretodo el día de la marcha por la rivera de un rio, había unos bonitos desfiladeros, ideales para eso.
Aquel día casi me abro la cabeza en una cascada, tu pasas por detrás del agua a una gruta para hacerte la típica foto, que además la roca de la que manaba parecían las fauces de un bicho, pero claro te tienes que agachar y no será que no soy bajita pero aquello lo estaba más. Eso si recibí el impacto, por la cara de David la ostia fue para verla, pose, que Enrique nos ha dado clases a todos y luego ya me acordé de la roca, de su madre y de todos sus muertos. Otras se abrieron la cabeza y sangraron cual cerdos en la matanza, yo con chichón continúe el viaje, ya tendría mejor ocasión para derramar mi sangre y además de forma menos digna y mas chorra…
En cualquier caso roleros o no, aquello es bien bonito. Y todo grande, como diría mi amigo Rober que es medio alemán “Todo, todo”. Desde laderas despejadas y verdes a lo Heidi , a terrenos angostos, embarrados, cortados, de difícil acceso, duras ascensiones y cansadas bajadas, árboles inmensos, frondosas copas, tupidos suelos de hierba, helechos y arándanos, caudalosos ríos... Vamos que la llaman la selva negra porque aquello esta tan tupido que no entra el sol por ningún lado.
En una de esas marchas a una del grupo se le cayó la cartera terraplén abajo y allí estaban intentando cogerla con lo que podían y como buenos españoles todos mirando y diciendo como se debería hacer pero ninguno hacia. Y ahí fue Rafa, le falto calzarse la armadura, ágil descendió hasta la cartera y la rescató. Creo que antes que nadie dijera cualquier gracias David gritó “¡Pero no le dejéis subir, era el momento de tirarle!”. A lo que otra chica, de la que ya hablaré, dijo “¿y sois amigos?”, yo que estaba a su lado le respondí con una amplia sonrisa “dinámica de grupo, si no nos puteamos no estamos felices”. En fin la marcha se reanudo, que menudo tapón se había formado en medio del grupo. Me puse a la altura de Rafa, le felicité y divertida le dije que tenía que haber reclamado de la dama un premio por su hazaña. El me pregunto “¿cómo un beso?”, me sonrió y remató “si no es tuyo no merece la pena”. De las 4 neuronas operativas que tengo, la primera dijo un “¡oooooooooooh qué bonito!”, la segunda dijo “si, si pero no es tu ex”, la tercera farfullo un “¿mi qué?” y la cuarta refrescó “¡lo que hemos venido a olvidar!”. Y sólo pude hacer una cosa… besarle.
viernes, 5 de septiembre de 2008
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2 comentarios:
Bueno...bueno... Si esto se va a poner a lo novela Corin Tellado, a lo mejor tengo que hacer mi propia versión de los hechos...Mejor esperaré a ver el episodio de:" que rica la piscina y vayá...tengo un sarpullido en la pantorrilla"...jejeje
Yo te dejo que hagas tu versión de los hechos, así vemos como percibió cada uno el viaje, que yo cuento lo que quiero claro XD
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