lunes, 30 de junio de 2008

El efecto mariposa.

Hoy algo suave, y no, el post anterior no iba por mi vida personal era una reflexión sobre cómo llegar a odiar a quien se quiere, inspirada en los eventos de otras personas. Creo que no queda nadie que no me lo preguntase este fin de semana…

Sólo un friki se podría plantear escribir una entrada de blog un lunes por la mañana sobre que haría si tuviera el poder de Hiro, si el de la serie de "Héroes", el japonés que usa el tiempo a placer, que lo mismo le da pararlo que viajar en él. Yo puestos a pedir mi personaje favorito es Lobezno y la regeneración es muy útil. Pero claro donde va a parar el kit de superpoderes de Superman. Lo que me recuerda la vergüenza que me hizo pasar aquí la amiga Briz y mi amigo Rober en un restaurante ambos discutiendo sobre los poderes de Superman a voz en grito a cada cual más apasionado con su opinión, sacando a la palestra a la física para discutir sobre ciertos aspectos de si eran o no posibles del tráiler de la película, mientras el bar entero nos miraba como a bichos raros y su novio y yo no sabíamos donde meternos con cara de “lo juro no les conozco”, aunque ahora él diga que no pasó vergüenza, ya ya...
Regresando al tema, si pudieras modificar el tiempo, ¿qué harías, qué cambiarias? ¡Qué peligro!, si alguno ha visto la película “El efecto mariposa” trata precisamente de este tema, de cómo la más leve modificación del pasado cambia el futuro y no siempre para bien. El pobre protagonista se pasa la película entera intentando arreglar un evento del pasado y venga ir atrás y adelante para modificar un presente cada vez más complicado. Cada vez que cambia algo lo estropea aun más. Como el episodio de los Simpsom en el que Homer viaja en el tiempo y va viendo un sinfín de posibilidades de cómo sería su vida, hasta llegar a un presente en el que su familia es perfecta, maravillado con lo que tiene pide un donuts y le dicen que no saben que es un donuts. Grita horrorizado y sale corriendo escaleras abajo directo a meterse a la máquina del tiempo y manda a la mierda un presente casi perfecto por un poco de bollería industrial, acto seguido se ve por la ventana de la cocina que empieza a llover y lo que caen no es agua sino donuts. En algo estoy de acuerdo el destino es un cachondo mental y es cruel.
Cuantas cosas cambiaríamos y cuantas otras nos perderíamos, intentando arreglar nuestra vida. Volver atrás para cambiar lo que no nos gusta. Supongo que podríamos cambiar esos eventos pero generaríamos otros. ¡Uy que tentador borrar de mi vida el momento en el que conocí a mi ex! y cepillarme en un sólo minuto un montón de vivencias de mis últimos 10 años de vida, las penas, las alegrías… ¡qué decisión!, pero creo que llegado el momento me quedaría viendo la escena y no cambiaría nada… sólo pensaría en lo delgadita que estaba, que de que iba a escribir yo sino llegado este momento. ¿Y si lo cambiásemos?, ¿volveríamos a encontrarnos en algún otro momento, está destinada la gente a encontrase, es casual conocer a quien conocemos en nuestra vida?, si es que da para más de un guion. Me voy a tirar un órdago y decir que creo que si, que volveríamos a encontrarnos… ¿quién me iba a sacar de quicio con tanta gracia como él?, el destino no se puede resistir al tentador hecho de hacerme perder los papeles.
Supongo que hagamos lo que hagamos, la vida está llena de subes y bajas y que no nos podemos mantener a salvo siempre, ni aun con poderes. Que cada evento de nuestra vida nos modifica y nos hace ser nosotros mismos. Somos la suma de nuestras experiencias para bien o para mal, si seriamos mejor o peor personas cambiando cosas de nuestro pasado es algo que nunca sabremos.
Supongo que la naturaleza no nos dio poderes para modificar el tiempo pero nos dio la capacidad de asumir los errores, de aprender de la experiencia y memoria para recordar los buenos momentos.

jueves, 26 de junio de 2008

Te odio

Hoy pensaba postear algo ligerito, pero las circunstancias del día a día me han hecho cambiar el tema del que quiero hablar. Nunca nada sale como planeas esta visto.

Te odio porque no me amas, te odio porque desprecias cada gesto que hago por recuperarte, te odio porque me duele cada recuerdo… te odio porque solo me queda eso.
Si hay algo que queme tanto como el amor, ese es el odio. Ambos igual de apasionados y separados por una fina línea. Hay muchas formas de odiar, y yo que conozco bien a Odio, que he odiado a diferentes personas por diferentes motivos, solo puedo decir que es un ingrato pero irresistible amante.
Pero si hablamos de odiar en cuestión de amores es casi un mecanismo de autodefensa lo que hace saltar eso, es más fácil intentar olvidar lo que se odia que lo que se ama o por lo menos duele de una forma diferente. Gastar cada energía que tienes en mostrar tu odio, tu furia, tu resentimiento, todo lo peor que hay en nosotros hacia quien tanto hemos querido. Porque nos reconforta dañar a eso que nos duele, porque nos sentimos por encima de ese dolor al producírselo al otro o al menos intentarlo. Lo bueno de odiar es que dejas de compadecerte de ti mismo y centras tu atención en el nuevo objetivo. Por eso Odio es tan tentador.
Por despecho, somos capaces de hacer daño a quien no debemos, ¿quién no ha querido liarse con el primero que se ha puesto a tiro tras una ruptura?. Pensando que te hará olvidar, o que por lo menos haciéndolo vas a mostrar al otro que ya no piensas en él y que no te hace más daño su recuerdo y de paso le das celos… Y lo único que haces es hacer daño al pobre que se ha cruzado en ese preciso instante en tu vida y que te ha brindado su cariño. Y al otro seguramente le da igual que salgas o te líes con todo un regimiento que para algo te ha dejado, hasta a lo mejor siente alivio de verte con otro. Y encima en el fondo sigues pensando en el otro, y te quema el odio porque él sigue con su vida y tú no puedes estar en ella. Y encima has perdido una oportunidad de amar y ser amado, que muy pocas cosas buenas pueden salir de una relación basada en el despecho. Es injusta para ambas partes.
Así que dejamos entrar el deseo de putear al otro de todas las maneras posibles a nuestro alcance y nos dejamos perder en una oscura marea de la que es difícil salir. Y nos da igual quien salga dañado en nuestra irracionalidad y si en verdad se lo merecen, amigos y familia son víctimas de nuestro camino hacia el odio. Porque odiar es traicionar el recuerdo de lo bueno que hubo y hacernos creer que fue todo una mentira.
Cada uno elige la compañía que quiere, y la verdad que entre llamar a Odio, que gastara todas tus energías, casi que mejor que llames a Ego, que es mejor tipo y mas enrollado, que por lo menos te subirá el ánimo haciéndote creer que eres tan genial que el otro es tonto por perdérselo. Pero si de verdad queremos una buena compañía deberíamos de llamar a Perdón y Aceptación. Aceptar que el otro es libre y no nos quiere, Aceptar que fue hermoso lo que duró y perdonarnos a nosotros mismos por siquiera pensar en odiar eso. Y si te hicieron daño, si el otro no se merece tu perdón ni tú cariño, perdonar requiere mucho valor, pero solo perdonando pasaremos pagina y seremos justos con nosotros mismos y con los demás.
Odiar es fácil y más cuando te dan motivos, hay muchos que se merecen ser odiados, conociéndome como me conozco pienso que caería sin mucho miramiento en su confortable compañía, pero yo de los demás no dudo y espero que sean más fuertes y mejores que yo.

lunes, 23 de junio de 2008

Otros mundos

Si, hoy toca una entrada en la que no pienso hablar de lo mal que estoy porque me han dejado… de verdad.
Hoy voy a contar una cosa que me paso hace tiempo y que me dejo a cuadros, curioso de ver el comportamiento humano cuando no tiene las trabas de la realidad y se puede parapetar tras la seguridad del anonimato. En fin que ese maravilloso mundo que es la red da para mucho, no dicen que la red es el único sitio donde “Los hombres son mujeres, las mujeres son hombres y los niños son agentes del fbi”, bueno pues yo agrego que además es el sitio donde más capullos y locos te encuentras por bit por segundo.
Y no hablo de chats, uf que eso es una vorágine aparte y no me prodigo mucho por ellos. Una que es friki habla de los juegos online, en este caso de mi vivencia como humana guerrera en el World of warcraft.
Pues nada me encontré cuando era un tierno pj de nivel 7 con un chorra en mitad de la plaza del pueblo donde empiezas tus andanzas virtuales, insultando a la gente para retarla, se supone que el aliciente es el reto de igual contra igual, pero el tipo este sólo retaba a personajes de niveles muy inferiores al suyo. No sé si llamarlo cobardía o simple capullismo. El caso es que como picaos no faltan en ese juego, yo la primera, que un tío te diga “venga que si te gano me la vas a chupar” y lindeces de ese estilo, el tipo se estaba poniendo las botas a base de machacar a niveles bajos con su flamante nivel 20. Entonces sólo me insulto, me llamo cobarde me dijo un par de obscenidades y pasé. Pero hay el destino que majo es a veces, regrese al mismo pueblo varios niveles después… y allí estaba el mismo tipo haciendo lo mismo, pero esta vez era yo quien le superaba en bastantes niveles. Así que al ver de nuevo la escena repetida, lo vi todo rojo y le rete, ¿veis como soy una picada?. ¿Y qué me dijo el tipo? qué de que iba que si no veía que le sacaba 20 niveles. ¡JA!. En fin que le respondí que lo mismo que él estaba haciendo, que el cobarde era él…, todo esto por el general con un montón de gente dándome ánimos y ahí empezó toda una tarde de conversación con el capullo aquel. Reconozco que saqué mi vena mas puñetera, me negué a insultarle ni una sola vez y le di la brasa en plan madre, “no puedes hacer eso, no esta bien insultar a la gente, hay niños jugando etc…” mientras el tipo me ponía a caldo, no se dejo ni un insulto en el diccionario, de la a la z, creo que friki gorda y fea fue lo más suave que me llamó. En fin que llegado un punto de la conversación el tipo va y me dice que tiene un amigo hacker y que me puede localizar el domicilio y hacerme una visita que no me iba a gustar. Ahí es cuando se te ponen de corbata, pero pensé que estaba hablando con un niñato que seguramente solo quería asustarme, así que serenamente le dije que no me amenazara que eso era muy grave. Y va el tío y me dice que la que le estaba amenazando era yo y no el… ¡el colmo y todo por decirle que con su actitud solo iba a lograr que le banearan!. En fin que de pronto da un giro la conversación aun más surrealista, no me pregunten como… y me dice “tú me conoces ¿a que si?, porque yo no soy así en la vida real como tu dices, así que tu me debes conocer, eres de Alicante, ¿de la Uni?”, yo jamás dije eso lo juro, no sé de donde interpretó aquello, ahí se desahogo en plan "yo no soy malo es sólo el mundo que me hace así, esto lo uso de escape". Yo sin dar crédito a lo que leía. Le vuelve a dar la neura después de decirle que no le conozco y me dice que deje de darle el coñazo y que me pone en no admitidos, que viene a ser que por mucho que teclee él no me lee. Pues nada, le dejo por imposible y me marcho a subir niveles. Pero lo mejor fue el golpe de tuerca final, a los 10 minutos me salta un privado del tipo este, para decirme “20 añitos, casi terminando la carrera, ¿te doy mi teléfono?”… En fin no sé si es que le ponía que le hubiera puesto las pilas o es que se estaba cachondeando para ver si yo aceptaba. Aunque viendo su brillante verbo, su increíble razonamiento, yo me creo cualquier cosa.

viernes, 20 de junio de 2008

Por fin es viernes

Pues eso mismo, por fin es viernes... y es que esta semana se me ha hecho eterna, larga, muuuy larga y sinceramente, ahora me preguntan y no recuerdo nada, solo ir como un zombi de un lado a otro. Y eso que han pasado tantas cosas! ya no solo por el trabajo, que esta semana ha sido muy estresante, pero la familia... ay! la familia.
Cuando algo va mal, piensas: bueno, a peor no podemos ir... pero no, siempre se puede ir a peor. Si pensaba que con el tumor maligno y la operación de mi madre, no podía caer mas esta semana, me equivoqué. Y para caídas, pues la de mi abuela, al hospital, el mismo día que mi madre, quieres estar en todos lados y no puedes e intentas seguir, pero que dificil es... Sabes que cuentas con el apoyo de todo el mundo pero... hay momentos en los que te sientes sola, y lo peor es que quieres sentirte así, porque hablar con alguien no te va a servir. Lo único que vas a oir es un "ya pasará", "ella es fuerte", "hay que ser fuerte", "mucho ánimo" pero eso no ayuda. Y eso es dentro de lo que cabe lo mejor que te pueden decir... porque después esta la gente que sabe mas, que mas ha vivido y que resulta que tiene tropocientos conocidos que han pasado por lo mismo, y bueno, te cuentan la historia de "pues a fulanita la operaron, lleva 7 años y como si nada" y ahí tu piensas en "joer, pues que mala suerte tenemos", pero después vienen las mejores anécdotas "a fulanita la operaron, y al año se le extendió en higado - pulmón (elegir órgano a su elección)" y ahí estas tu, toda blanca, dando vueltas a la cabeza y pensando si matar a esa dichosa persona no te hará mas feliz. El problema es que desde la cárcel no puedes estar al lado de la persona que quieres.
Parece mentira que sea viernes, por fin le han dado el alta a mi jefa, y esta descansando en casa, que descanse el finde, que el lunes la llegarán las malas noticias. Y mi abuela... pues descansando en casa de mi tía a ver si se recupera también.
Así que este zombi, se va a dedicar a descansar, desconectar e intentar volver a ser una persona para el lunes. Si me quereis para algo, estaré matando (y pueeede, puede que sea a esos de las anécdotas...)

¿Qué es lo que tendrá el tiempo?

Parece que ultimamente hay una oleada de manía a las típicas frases que se suelen repetir frente a situaciones muy parecidas. En este caso, mi lado libra, o las ganas de llevar la contraria vete tú a saber, me lleva a escribir este post en su defensa. Hay que pararse a pensar que si siempre se repiten y hasta cuando nos pasa a nosotros la "situación", las terminamos diciendo, por algo será, ¿no?, encierran mucha verdad, aunque en el momento de oirlas nos repateen el higadillo y no sirvan de consuelo ni de ná de ná.

Quien más o quien menos ha pasado por algún desengaño amoroso, y si no lo ha sufrido en propias carnes ha tenido a alguien cercano que sí. ¿Y que le dices a alguien a quien aprecias y ves que se está revolcando en su pena y llorando por las esquinas? pues lo típico, "Tranquil@ que con el tiempo pasará y todo dolerá menos", ¿consuela?¿sirve de algo? pues no, ni consuela ni sirve, pero eso no quita que sea verdad, y además ¿qué vas a decirle?, ¡¡sufre, sufre!! que lo mismo con el tiempo lo mismo va y le coges gusto a llorar y sentirte miserable, ¡¡pues nooo!!, aunque del susto al oír eso lo mismo sí que deja de llorar... mira, no lo había pensado yo antes...
A la frase del tiempo se unen muchas otras del estilo: "hay muchos más peces en el río", "tú te mereces a alguien que te haga feliz", "no ha sabido apreciarte", bla, bla, bla, que son tan ciertas como inservibles, y sólo con el tiempo (sí, ese jodio tiempo que parece que casi todo lo arregla) acabas viendo que tenían su punto de verdad.

Pasemos al caso opuesto, tienes que dejar a alguien, se supone que eres una buena persona (una gran suposición que no siempre se cumple...) y empezaste a salir con él/ella porque le querias, y ahora tienes que dejar plantado a alguien con quien has compartido muchos buenos momentos. Pues le sueltas la frase más estúpida que yo he oído en siglos, "te dejo, pero que sepas que te sigo queriendo", aparentemente sin sentido, ¿no?, pues a veces sí lo tiene, porque que ya no quieras a esa persona como pareja, por el motivo que sea, no quiere decir que no la aprecies, aunque no la ames. Has estado con ella muchas horas de tu vida, te ha hecho reir, te ha consolado, te ha servido de apoyo, leche ¡¡¿¿ cómo no la vas a querer??!!, y lo único que te sale decirle es un: "te mereces a alguien que te haga feliz", y es que así lo sientes de corazón, quieres ver a esa persona a la que has cogido un gran cariño, feliz y quieres que alguien la cuide,mime y proteja porque sabes que se lo merece y por circunstancias diversas tú ya no lo vas a poder hacer, pero la persona que la oye, el "dejado" no la entiende, porque él piensa: "si me quiere ¿por qué me deja?, pero si tu ya me hacías feliz", así que esas frases dichas de corazón y con la mejor de las intenciones, pasan a ser "tópicos sin sentido que además joden un huevo". Eso sí, con el TIEMPO se logra entenderlas...

A mí me han dejado y he dejado. En el primer caso no he "sufrido" las frases tipicas, oí un: me he enamorado de otra, ahí te quedas, que otra cosa no será pero más que claro es cristalino y sin dobles interpretaciones; pero sí que escuché las frases de "consuelo" , cierto que hay más peces, algunos de ellos maravillosos, con el tiempo dejó de doler, por fin encontré a alguien que me hace feliz, y alguien que me soltó esa frase y se enamoró sin más de otra está claro que NO, no me merecía

Y en el segundo caso pues... Ayer vi después de mucho tiempo a esa persona maravillosa que tuvo que escuchar todas esas palabras aparentemente sin sentido de mi boca, y sí, con el tiempo las ha comprendido y hasta me ha dado la razón. Y desde aquí le deseo que por fin encuentre una chica que sepa quererle como él se merece, con toda la intensidad y atención que yo sé que es capaz de dar.
Y con esto a mi novio le dará un ataque de celillos, pero enanoooooooo, que ya sabes que yo te quiero mucho, además con quien me voy a casar es contigo ;)

P.D: al final, sólo el tiempo hace ver la veracidad de las frases tópicas.

jueves, 19 de junio de 2008

¿Me lo dices o me lo mientes?

El sábado pasado unos amigos hicieron una cena japonesa en su casa y como no, yo hice mi aportación a la cena comprando el sake y algo para el postre, que por cierto el sake está de muerte con limonada de sabor hierbabuena. El caso que al ir a pagar al lado de la caja vi “galletas de la suerte chinas” y no me puede resistir a comprar un paquete. ¿Y qué me dice la maldita galleta? “ora por lo que quieres pero trabaja por las cosas que necesitas”, traducción “¡Dibuja vaga!”. Si es que hasta las galletas me lo dicen…
Pero yo quería hablar de otra cosa, no de la sabiduría china. Y es recordé una frase que me habían dicho hace nada “eres una tía genial y harás feliz al chico que este contigo”, y yo me pregunté donde había escuchado esa puñetera frase antes, así que me puse a buscar en el historial que todas las mujeres tenemos y lo encontré. ¡La he dicho yo! ¡AAAAAAGH!.
Javi estés donde estés desde aquí te pido perdón por soltarte semejante chorrada en su día. Y es que cuando yo solté eso lo hice para suavizar un “te dejo porque has dejado de gustarme, pero como te voy a dejar hecho polvo voy a intentar subirte el ánimo diciéndote que eres un tío genial y que encontrarás a alguien al que harás muy feliz” como si eso consolara. Recuerdo perfectamente que me respondió lo que yo pensé al decírmelo el otro, “pero yo te quiero a ti, no quiero hacer feliz a otra”.
Pero vamos la palma de las frases polémicas se la lleva “tenemos que hablar” (léase con entonación tétrica, que sino no es lo mismo). Frase que especialmente ellos la tienen pavor. Vale que cuando se dice en el 95% de los casos la frase es un “te voy a dejar”. Y digo yo, eso no es “tenemos que hablar” es un “te voy a dar un ultimátum”. Yo cuando digo tenemos que hablar es tenemos un problema hablemos para solucionarlo, si te voy a dejar quedaré contigo sin avisarte de lo que voy a decir. Mucho mejor que te pillen con la guardia baja que con el discurso sentimental preparado, ¡qué pérfida que soy!… y que luego me digan que soy una tía genial, ya ya.
Y ahí vamos al tema de si las mujeres cuando decimos algo queremos decir lo que decimos o tiene doble significado. Que tenemos fama de ello, de que si decimos no es si y cosas de ese estilo.
- “Cielo me voy esta tarde a ver el partido con los amigos ¿te importa?”
- “No que va, pásalo bien” (Traducción: “¡serás cabrón que me abandonas por un partido de mierda y tus amigotes, espero que pierdan!)
Pues si, que precisamente yo no puedo tirar la piedra pero creo que el error es falsear la verdad, así nos va el pelo. Ni nadie es telepata para leernos la mente, ni hay que dar tan por sentado que ciertas cosas el otro debería de saberlas o sentirlas. Que un no, es un no para el otro y jamás va a pensar que signifique si, menos si es informático que esos son booleanos a más no poder. Que un tenemos que hablar debería ser eso, un tenemos que hablar. La vida sería, creo yo, más sencilla, nos entenderíamos mejor y no nos llevaríamos tantos disgustos, pero claro a lo mejor estábamos a broncas día si día también. Y es que la sinceridad tiene un alto precio, que no siempre nos va a gustar.

lunes, 16 de junio de 2008

¡Quién pudiera…!

Hace poco descubrí que cuando me paso de cervezas y estoy triste no me da por dar la brasa con mi bien conocido estado de exaltación de la amistad. No, mi corazón roto habla en verso. A las tantas y por las calles de Madrid, haciendo de Cyrano… ¿sería la luna? Aunque alguno dice que fue digno de ver y de grabar, carne potencial de youtube no lo dudo, para mí que todos íbamos pasados de alcohol porque eso es imposible que fuera digno, lo mire por donde lo mire.
El caso que este fin de semana repetí en quedar con varias amigas y algunos corazones rotos, que el mes de mayo ha dejado muchas bajas entre mis conocidos. Que tú quedas para pasar el rato y no pensar, que lo mismo te da ponerte a hablar de arreglar el mundo que de las malditas hipotecas. El caso que al final el dichoso tema sale.
Lo típico, que si los hombres son unos capullos, que si no saben lo que quieren, que si solo valen para una cosa… ¡y ni eso!. En fin que yo casi ver, oír y callar porque en esa mesa me superaban todas en tablas con creces, por dios parecía Heidi metida en un episodio de Sexo en Nueva York.
El caso es que además de los tópicos de siempre, una de mis amigas se quejó de lo siguiente ¿puede uno dejar de amar?, ¿puedes quedar tan quemado de los engaños, de las decepciones, que seas incapaz de dejarte llevar, consciente o inconscientemente poner cerrojos a los sentimientos?, ¿y qué te de igual estar con la persona más ideal del planeta que no sientes nada y menos aun te fías? Y lo que es peor, no saber ¿por qué?. Bueno la chiquilla decía que a ella le pasaba, y yo que soy muy mala pienso que con ese currículo de vértigo que tiene, con tanto novio no sé si será decepción o hartura.
El caso es que en el fondo da pena pero creo es una realidad, que con la edad y más aun con la experiencia y peor aun con las malas experiencias, perdemos muchas cosas que antes las sentíamos de una manera más especial. Que no se ama igual con 15 que con 30, que el perro viejo espera mas taimado y sin tanto alboroto como el joven que no sabe donde se está metiendo aun. Y no sólo con el amor sino con muchas más cosas. A mí me pasa con los objetivos profesionales, me llega a dar el editor de Marvel la tarjeta hace diez años y habría hecho una fiesta y hoy fue solo un leve alborozo, más de orgullo profesional que otra cosa, pero no de alegría.
Y es que la ilusión se pierde, porque el mundo solo se descubre una vez. Dichoso aquel que conserve su niño, su ilusión, su inocencia por siempre. Que los hay que si, pero el resto me temo que nos tendremos que conformar con tomarnos la vida con menos emoción o expectación y más previsión y razón.
Así que visto lo visto, supongo que tendría que dar las gracias a mi ex por hacerme sentir esa niña, por haberme emocionado como una tierna quinceañera, por haber rozado la felicidad y la emoción como pensé que no volvería a sentir. Lo que yo lamento es no haberle hecho sentir lo mismo. Pero para mí que la culpa es de los cerrojos que nos ponemos, de los frenos, de los egoísmos y por supuesto de que el tiempo nos arrebata la ilusión. Que no es la persona con la que estés como decía mi amiga, sino que tú mismo eres el que no funciona de la misma manera que antes…
Quizá debería de presentarles, que lo mismo hacen buena pareja. Claro que ella ya tiene novio y es que hay gente que ame o no, al menos no pierde el tiempo.

viernes, 13 de junio de 2008

La vida es un asco

La vida es un asco... no hay otra cosa. Cinco meses es lo que he tener de tranquilidad interna, de pensar que todo iba a seguir adelante y bien. Error... la vida gira y nos demuestra que siempre estamos equivocados. A partir de ahora, espera otros meses de tristeza, de lloros, de alegría falsa, de sonrisas que no expresan la realidad. Y lo que yo sienta, no va a ser ni una mínima parte de lo que va a sentir esa persona que es tan especial para mi, que gracias a ella vivo, que siempre ha estado ahí para mi, y solo espero poder corresponderla ahora al igual que antes.

El dulce sabor de la victoria

¿Sabéis aquello de que el tiempo nos pone a todos en nuestro sitio?. Pues hoy puedo decir que sienta tan bien ver como eso se cumple. Hoy mismo, ya es oficial, al fin el tiempo ha puesto en su sitio a alguien que ha hecho y deshecho a su atojo y soberbia, sin importarle quien se llevara por delante, alguien que se llamaba a sí mismo maestro y que de ello tiene poco. Que puso por encima de todo su orgullo en vez de a sus alumnos. Y que estabas con él o contra él y para imponer su verdad usó y cumplió sus amenazas. Hoy la vida le ha devuelto la moneda.
Pienso que no hay que doblegarse ante las amenazas, ni ante la soberbia del resto, que tu libertad es lo más importante, que eres tú la que decide y no los demás por ti. Que no se puede ir por la vida pisando a la gente y que la lealtad, el honor y el cariño no son moneda de cambio, sino algo con lo que vestir tu alma, algo que dar por voluntad propia a quien se lo merece. Que ganarse el respeto de la gente sólo se consigue de una forma.
Un maestro no se mide por lo que sabe, sino por lo que enseña. Hoy la vida le ha enseñado a pagar, lástima que algunos nunca aprendan.

jueves, 12 de junio de 2008

Y la musa se fue a por tabaco

Independientemente de si el amor dura o no dura… no se puede negar que ese sentimiento de la naturaleza que sea, que siiii que existe, y que según cuál sea su origen nos hace estar más idiotizados que Paris Hilton con tarjeta de crédito nueva, es motor de muchas cosas. Por amor se ha hecho de todo y no todo cosas buenas. Cuando cruzas la delgada línea de la irracionalidad puede ocurrir casi cualquier cosa.
Pero vamos que no voy a hablar de las locuras que hacemos por ese sentimiento que daría para mucho. Sino de los sentimientos y su relación como motor de creación. Te pones a leer biografías de artistas y las páginas del arte están salpicadas de desgraciados, torturados sentimentalmente, insatisfechos, de locos… y mucho maltratador también.
Parece en muchos casos que el artista busca en su arte llenar el vacío que la desgracia le deja en su vida, muchos luego se darán cuenta de que no les soluciona la papeleta, otros simplemente expresan sus sentimientos a través de él. Pero bueno, mejor hacer un cuadro que no cortarte una oreja y regalársela a una imposible amada… claro que algunos hacen las dos cosas.
Una que artista de lienzo no es, pero que hace sus pinitos como ilustradora, dibujante de comic y le encanta el arte. Debo admitir que desde hace algún tiempo no tengo ganas ni de hacer la o con un canuto… es más ¡es que no me sale ni con plantilla! Y mira que la gente lo intenta que si no escucho mínimo dos veces al día la palabra “¡dibuja!”, es porque no he salido de casa, no he cogido el teléfono y no me he conectado al messenger. El caso es que más de uno quiere matarme por perder ciertos trenes editoriales, con razón admito. El día que regrese a kendo sé de uno que me va a inflar a men (golpe en la cabeza), nada de kote (golpe en la muñeca) no sea que me termine de retirar definitivamente. Qué fácil seria decir ¿por qué pegarme a mi si la culpa es de otro?
Si estás de bajón no te apetece hacer nada, pero vamos que en este caso culpar al desamor de tu falta de inspiración no es justo. Dicen que el arte no es cuestión de inspiración sino de trabajo, que la inspiración sale al trabajar. Supongo que será cuestión de comprarme unos grilletes y contratar a alguien que me fustigue al grito de “¡Trabaja!” Y así me quite la tontería, porque yo como mucho me cortaría el pelo, la verdad.

lunes, 9 de junio de 2008

¿Eso qué es?

Si la vida tuviera libro de reclamaciones estarían sobresaturados de ellas…Entre muchas cosas ¿quien en su sano juicio adquiriría algo que te da tanto placer como dolor? algún masoquista supongo. Si fuéramos racionales nadie querría enamorarse, iríamos a descambiar ese sentimiento a la primera de cambio, “si mire primero fue estupendo, increíble, pero luego me ha dado muchos problemas y dolores. ¿Puede cambiármelo… no sé, por un tostador? “.
Yo soy de esas personas cínicas que no creen en el amor, sé de alguna que se va a revolver al leer esta frase. Pienso que el ser humano está diseñado de tal manera que es imposible que algo tan puro y desinteresado pueda ser verdad entre sus egoístas manos.
El primer amor lo justificas con una sonrisa condescendiente, pensando qué joven e inocente que eras, y después supongo que la vida me ha afianzando en la opinión de que el amor no existe, que es una conveniencia, un equilibrio, un contrato entre dos partes en las que sacan beneficio ambas y sino adiós. Y tu parte racional y cínica sonríe esta vez con superioridad creyéndose a salvo del irracional sentimiento aferrándose en su egoísmo anteponiendo el yo al tú. Y sin venir a cuento un día te das cuenta de que has tropezado, que estas en el suelo y sin ganas de levantarte, sin saber cómo te has caído, las locuras que has hecho, las que harías. Y miras atrás para ver que te ha pasado… y ves a tu parte irracional riendo a carcajada limpia, porque eso que te ha hecho caer era el maldito amor.
Lo has dado todo sin quedarte con nada. Así que cuando el amor se marcha o no es correspondido, te deja vacía y aún con más sensación de que has hecho el tonto, el ridículo, de que has hecho locuras y caído muy bajo, ¡te has arrastrado por no perder el objeto de tu felicidad y aun más que lo harías!. Pero no ha valido para nada, que toda pureza y grandeza de tus actos y sentimientos han sido inútiles. ¿Si el amor fuera amor no debería de claudicar ante tal muestra de sí mismo? Así que efectivamente te vuelves a poner el sombrero del cinismo y vuelves a afirmar que el amor como tal no existe.
Puedes estar con una persona toda una vida y no conocerla, levantarte una mañana y darte cuenta que todo ha sido falso, que no te amaron ni un día y que te digan que eras una conveniencia. Puedes perdonar y seguir perdiendo el tiempo en alguien que te traiciona una y otra vez. Puedes poner todo tu empeño y fracasar en mantener lo que quieres. Puedes amar a quien no te ama y dejar pasar a quién te ha amado.
No sé como los románticos podían congratularse tanto en el sentimiento del desamor… Será porque en el fondo somos unos masoquistas y no cambiaríamos el amor por un tostador. Eso sí, a mi que me den mejor un Windows Vista que da menos problemas.

viernes, 6 de junio de 2008

¡Al infierno!

Hay cosas y gente que te sacan de quicio, que te ponen de mala leche con que sólo te los menten. Ese es su don y parece que han venido a este mundo a amargarte. Que no sabes muy bien si son así porque quieren o porque la naturaleza se olvidó de darles algo bueno. Aunque quizá el problema no son ellos sino tú y es que lo que la naturaleza se olvidó de darte a ti es la templanza.
Siempre puedo justificarme pensando que es la vena temperamental que todos los artistas tienen o que soy escorpio y somos un frasquito de nitroglicerina con patas. Pero desde luego no es justificación.
Supongo que cada uno es como es y que precisamente saber el porqué son las cosas es más tarea del diván que de un post de media mañana en un blog. Que el verdadero reto de la vida no es sólo conocerse a uno mismo sino saberse vencer.
Últimamente como dice mi madre “hija no te aguanta ni el perro, que no tenemos”. Y miren que yo mala leche tengo pero es que últimamente salto con nada, ¿será porque me sale a pagar en hacienda o porque no bajo de los 60 kilos?.
Decía Cervantes “Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias.”. Y hay mucha razón en ello, solemos saltar por muchas razones, por injusticia, por orgullo, por disgusto, por impotencia, por necedad, por impaciencia, por dolor, por tristeza… Hace tiempo una amiga me mando unos cuentos de Jorge Bucay hay uno que se llama la tristeza y la furia (para el que lo quiera leer ahí va http://www.leemeuncuento.com.ar/bucay.html) pues creo que en este caso tiene mucha razón, que en mi furia hay tristeza y que lamentablemente la forma que tenemos muchos de combatir a la tristeza es con el disfraz del odio y la furia.
Y es que en el fondo no soy mejor que todos aquellos que nos hacen la vida imposible…¡y encima me tocará compartir charco de lava en el infierno con ellos!