jueves, 22 de mayo de 2008

El dichoso velo...

El otro día tuve una ajetreada discusión con mi madre por culpa de los velos. ¿Que qué carajo hago yo hablando de velos?, fácil, he tenido la genial idea de querer casarme, y sigo en mis trece con la idea, pero hay ocasiones en que lo único que te viene a la cabeza es: "en qué hora dije que me casaba, si lo sé me grapo la boca..."

Yo no quería velo, nótese con atención la utilización del verbo en pasado, por varios motivos: sufro fuertes dolores de cabeza que me impiden hasta poder usar coletas más de dos horas seguidas, por tanto nada de moño, y sin moño a ver dónde narices se sujeta el velo; soy torpe, ya me va a costar entrar en la iglesia sin pisarme constantemente el vestido, si encima llevo algo colgando de la cabeza y que arrastra por el suelo, fijo que lo piso y acabo con los dientes incrustados en el púlpito; por último y no menos importante, son caros, y como no lo recicle haciéndome un visillo o como me sugirió una amiga, para hacer requesón, su futuro será ponerse amarillo y ocupar sitio en una maleta/bolsa en el altillo del armario (lo mismo que el vestido, pero no creo que al cura le gustase casarme desnuda y el velo es sólo un adorno).

Así que con todos esos motivos que a esta que escribe le parecían de lo más razonable, le comenté a mi madre que no pensaba llevar velo, que dejara de mirar ese complemento en particular. Y se produjo la "hecatombe", abre sus ojos verdes como platos (que ya podría haber heredado yo cachis en to lo que se menea) y me suelta: "no digas estupideces, claro que vas a llevar velo". En ese momento le enumero mis muy razonables motivos de mi decisión, craso errror, porque según los iba diciendo me los iba desmontando como si fueran castillitos del lego.

1) Los velos se pueden llevar aunque no te pongas ni moño, ni coleta ni recogido, a algún tocanarices se le ocurrió la genial idea de que también sirven para ese menester peinetas, horquillitas de "supersujección" y diademitas... pos vale, primer motivo al garete.

2) Existen velos cortos, ni los arrastras ni los pisas, así que si me esmoño en la boda no será por el velo sino porque soy un pato mareao (esto es amor de madre y lo demás son tonterías...)

3)Lo paga mi abuela, así que lo que cueste no es asunto mío. Y como ya estaba un poco mosqueada me añade que por ella como si lo reciclo para limpiarme el c... Que pienso yo que con tanto agujero no creo que sea nada práctico, pero no me atreví a decirlo en voz alta.



Yo ni corta ni perezosa y con esa boca que hubiera sido mejor me grapara en el momento antes mencionado, le replico que bueno, que tiene razón, pero que la que se casa soy yo, y YO no quiero velo. En ese instante pone su mirada triste y con ojos acuosos me empieza a enumerar todos los detalles que hago sólo porque le hacen ilusión a diversos elementos de la familia (la mia y la futura familia política) y que ni eso soy capaz de hacer por ella... Y claro, ahí ya me mató, porque no sé si mucha gente tendria valor de decir que no a esa carita, pero está claro que una servidora no lo tiene.

¿Resultado?, pues estaba cantado, que llevaré velo.

Y para rematar la faena, volvía yo a mi cuarto rezongando cosas varias, entre ellas que si al final hacia todo por la ilusión de otros, no iba a quedar nada que me hiciera ilusión a mí... Y oigo a mi padre decir, "hija, a ti te hace ilusión lo fundamental, la BODA, ¿o no has sido tú la que has dicho que se quería casar?". A lo que sólo pude contestar: "¡¡¡¡ Donde está la grapadoraaaaaaaaaaa!!!!"



En fin, y eso que queda más de un año...

1 comentario:

Nada que perder dijo...

por dios como me he reido... ains pues si la boca nos pierde pero es verdad que en las bodas al final casi haces mas lo que la familia quiere que lo que tu misma quieres. Y si, esa mirada que tienen todas las madres de serie, bueno en general todas las mujeres, es que contra eso no hay nada que hacer. Debería practicarla porque a mi me fallo al suplicar que no me dejaran XD