miércoles, 14 de mayo de 2008

"Too much love will kill you... every time"

Que decía una canción de Queen. Si, llega un momento en la vida de casi toda persona, antes o después, en la que frases como esta te producen una llorera que ni pelando cebollas... ¿a quien no le han dejado? aunque sea el perro, tu panadero que resulta que le ha tocado la lotería y ha cerrado el chiringüito, tu mejor amigo que resulta que no lo era tanto... o tu pareja?. Si, en mi caso, ambas cosas, como si de un culebrón venezolano se tratara a mi me ha dejado mi novio que resulta era antes de ser novio mi mejor amigo. Y menos mal que no ha sido por mi mejor amiga que sino apaga y vamonos.

El caso es que cuando te dejan parece que alguien se ha olvidado de pagar las facturas de tu vida y claro por consiguiente te cortan el suministro de lo que tu llamabas felicidad. Que no es otra cosa que las ganas de levantarte por las mañanas, ir a trabajar, sonreír, reírte por cosas tontas. Qué bonito es el amor y que tontos nos hace parecer. Pero claro, a ti te gustaba tu porción de felicidad, tu comodidad de rutina y hasta echas de menos todo lo que antes te sacaba de quicio de la otra persona paradojicamente. Y ese es el momento en el que te metes una sesión de canciones de David de Maria o cualquier otro susceptible de hacer baladitas de amor y desamor, porque sabes que te va a recordar todo a él y ¡necesitas poner banda sonora a tu desgracia!. Y hablando de bandas sonoras decía que mi vida parecía un culebrón, y es que a la mañana siguiente del traumático evento a mi vecino de arriba, no se le ocurre otra cosa que ponerme a todo volumen un grandes éxitos de Henry Mancini y de primer plato "Moon River"de "Desayuno con diamantes"... que mira que habrá bandas sonoras en el mundo, en fin peor hubiera sido Love Story.

Después de la sesión musical, hay a quien le da por leer poesía que es otro filón para ocasionar llantos, llega entonces el momento de llamar a tus amigos, ya sabes "¡tí@, que me ha dejado!", y ahí empieza el desfile de opiniones, porque claro todo el mundo que se entera o te quiere dar su apoyo incondicional o su opinión para bien o para mal, es mas, tu quieres escucharlas... y ahí no faltan los: el clásico "era un capullo", el siempre gratificante "no te merecía", el práctico "él se lo pierde", el puñetero "es lo mejor que te podía pasar" y el esperanzado "¿pero es definitivo?". Y tú piensas, que otra cosa no, pero pensar y dar vueltas a las cosas se hace un montón en estas situaciones, lo primero de todo será un "capullo" pero era mí "capullo" y tú le querías como la gilipollas que eres. Que "no me merecía", pues a lo mejor pero yo si quería merecerme a ese "capullo". Que "el se lo pierde" y ¡yo a él!. Que "es lo mejor que te podía pasar" pues se me ocurren mil cosas mejores que me podían pasar y que no me iban a hacer sentir la mas miserable del mundo, no sé como que te toque un viaje a Cuba.... Y ¿si es definitivo o no? pues teniendo en cuenta lo masoquista que es una y lo que le gusta al ser humano tropezarse dos veces con la misma piedra... pues a mi me dicen "volvamos" y ahí que me tienen, que de ilusiones también se vive. Pero la realidad y los deseos rara vez se ponen de acuerdo.

Luego viene, si es que llega, el reencuentro. Y ahí depende de en que modo te pille, si te has creído el "es un capullo, no te merece" vas en modo Terminator y ni dos palabras que te cruzas y mucho menos amables. Ni hablemos de miradas, porque parece que las lentillas que te has puesto por la mañana no eran para corregir las dioptrías sino para fulminar de un vistazo. Y ahí en pleno modo Atila, que por donde pasa no crece la hierba van y te sueltan un "ódiame, que es mejor así no sufres"... y te desarman toda la armadura que te habías puesto. y te arrepientes de haberte creído que era un capullo egoísta, que solo le importaba su ombligo y que no ha tenido valor de luchar por lo que queria. Y ahí te quedas tú, mas miserable aun, con un bajón del quince, sintiéndote fracasada y derrotada por la vida, porque no has sabido mantener lo que mas querías en el mundo, víctima de las circunstancias, del aciago destino... Y te vuelven a machacar diciéndote un "no tienes que sentirte así, no es tu culpa, el problema soy yo, tu has sido maravillosa, tu dabas el 100% yo no y no es justo para ti, que tu te mereces algo mejor y yo no puedo darte lo que tu quieres, bla, bla, bla". Y digo yo, ¿quién demonios es nadie para decirme como me tengo que sentir?, ¡el colmo!. Que si tan maravillosa he sido ¿para que me dejas?, ah que no eres lo que yo me merezco, claro, claro. Me pusiste una pistola en la sien para que saliera contigo y no podía resistirme a ti y ahora me liberas de la carga... ¿pero se ha vuelto el mundo loco?. Que el amor es ciego y nos atonta... pero no tanto. Y a ti todo este derroche de nobleza y buenas palabras te suenan a "me esta suavizando el rechazo" porque sino no lo entiendo. Y lo peor es que o me creo que sea verdad el discursito de marras o telita.... que digo yo, que cuando tomas una decisión así, de terminar algo, una base de duda tiene que existir, un pega, un desencanto, un algo puñetero... que te hace pensar que estas mejor solo que acompañado. Y no hay culpables, o al menos en este caso quiero pensar que no los hay, que ya quisiera yo que él fuera un capullo y yo una victima de su egoismo. Encontrar una razón para odiarle, hacerme una diana con su foto y gratificarme en tirarle dardos. Y es que sólo puedo esperar que sea un capullo de tomo y lomo, por perder lo que quiere, por pensar que no es digno, por retirarse para no hacer daño... pero la muy zorra de la neurona realista te dice que lo que hay es que no había chispa que prendiera el amor en la otra persona y a ti... a ti te toca joderte. Mortificarte pensando que alguna otra le echara el guante a tu "capullo".

Así que, como puedes recompones tu corazoncito, ese que te acaban de romper en mil pedazos e intentas seguir con lo que ahora se ha convertido en tu "mierda de vida". Escuchando baladas, recordando y poniendo la mirada perdida... Con la esperanza de que en algún momento esto dejará de dolerte. Y si hay algo que es mas doloroso que la experiencia en sí misma, es no aprender de la experiencia y que seguramente otra vez y otra, como dice también la canción, "Too much love will kill you in the end..."

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