viernes, 23 de mayo de 2008

Lo que de verdad importa

Será que esta lloviendo con ganas pero hoy tengo uno de esos días tontorrones, estoy por hacerme Emo, claro que tendría que vestir de negro y cortarme las venas y de lo segundo como que paso.

Que la realidad supera con creces a la ficción, yo creo que nadie lo duda. Que en la vida te pasan infinidad de cosas, de penas, de alegrías, ¿a quién la vida no le ha machacado de vez en cuando?.

Estando como estoy en este estado de sentimiento de perdida me vino a la memoria, como siempre lo hace todos los años de mi vida, que no es la primera vez ni la ultima que perderé lo que quiero. Era septiembre, esa época de reencuentros con los compañeros del colegio, apenas era un tapón que iba a empezar tercero de EGB, cuando mi madre vino y me dijo que una de mis mejores amigas no la vería ese año, ni el resto de mi vida porque se había desnucado ese verano. Y fue ahí con cortos años de vida cuando me di cuenta de que a este mundo se viene a sufrir y a perder.

Que en mi vida he perdido muchas cosas, unas porque quise, otras porque no pude retenerlas, otras por egoísta y todas en algún momento se recuerdan... y rara vez vuelven. Aunque una que es una romántica siempre ha creído en las segundas oportunidades, que la muerte es lo único que no tiene remedio.

En 2006 perdí muchas cosas, un año negro para mí, la verdad. Pero si hay algo que todo el mundo debería hacer es sacar algo positivo de lo negativo, que mira que es difícil cuando parece que todo te sale mal y que tu vida es un asco. El caso que entre todo lo que me pasó, ese año los médicos me dijeron que me quedaban de 3 a 15 años, ¡si me funcionaba el tratamiento!. Menos mal que luego fue un error de diagnóstico pero con esta Seguridad Social nuestra pruebas y más pruebas y se te van unos meses pensando que te vas a criar malvas. Y es en ese preciso momento en el que se para tu vida, que todo lo que habías querido hacer en ella ya no tiene sentido, que todas tus prioridades se tambalean, que no te queda tiempo para hacer nada de lo que habías planeado... y es ahí cuando te das cuenta de lo que realmente importa. Que muchas veces pensamos y damos prioridades a cosas que no son ni de lejos importantes. Que es ahí cuando te arrepientes de no haber dicho te quiero, de no haber pedido perdón, de no haber tenido valor, de no haber hecho tantas cosas... esa llamada que no hiciste, esa entrevista que no fuiste, ese amigo del que no te despediste, ese viaje que siempre aplazaste, ese plantarte en tu vida y tomar las riendas. Tantas cosas que no hacemos porque tenemos tiempo, porque esperamos mejor momento o ese tiempo que no cedemos porque se lo damos a otras cosas y pensamos que ya les daremos sus minutos... minutos que no llegan nunca. Ese ¿qué hubiera podido ser si...?. Si, yo era de esas, a veces aun lo soy.

Un amigo me dijo hace tiempo que tenia suerte, porque lo que sólo se comprende de anciano yo lo he entendido con años de antelación. Pues no sé si soy más sabia, yo creo que sigo igual de loca y lo que es peor sin remedio. Pero si que es cierto, que cuando ves las orejas al lobo te hace pensar y mucho. Luego a toro pasado nos olvidamos y seguimos cometiendo los mismos errores, que para eso somos humanos y nos encanta no aprender de lo que nos pasa. Pero algo si saqué de la experiencia y es que si realmente quieres saber lo que es importante en tu vida, piensa que te queda sólo una semana. ¿Qué harías, con quién querrías estar, de que te arrepentirías? y eso es lo que de verdad es importante para ti. El resto son cosas aplazables...

No hay comentarios: