martes, 27 de mayo de 2008

¿No hay nada mejor que la familia unida?

Algunos se acordarán de esa canción de los payasos de la tele "no hay nada mejor que la familia unida..." Pues decir que los payasos se equivocaban. No hay nada peor que familia, novio, suegros y semejantes.
Para entender la situación, pongo antecedentes: cuando me toca ir a casa de mis suegros (que resulta que es mas a menudo de lo que vamos a casa de mis padres) pues ahí estas, toda educada, ayudando en la cocina, recogiendo, hablando con la suegra... vamos, portandote como el solete que es una. Haciendo lo que los hijos no hacen (ni recoger la mesa leñe!).
Entonces, llega esas raras ocasiones en que vamos los dos a casa de mis padres... y ahí esta él con su superactitud: hablar lo justo, contestar con un tono que telita, y la frase de "me aburro". En esos momentos es cuando piensas en matarle, y ante todo que se enterará la siguiente vez que vayas a casa de los suegros. ¿Qué pasa? Una es educada y el otro se pasa la educación por el forro?? ahhh no, no... y claro, luego lo dices y "si yo estoy muy a gusto" " no me he dado cuenta" y la primera vez bueno, pero cuando ya son varias veces y siempre que salgo de casa de mis padres tengo la misma historia... pues te hartas. Y mucho.
Es claro, si no quiere venir, que no venga, pero que no te fastidie la ocasión. "Pero si yo quiero ir...", claro que quiere ir! a fastidiar! a abrir esa boquita (sin querer según él) y dejandote con ganas de inscribirle en un sitio donde aprenda un mínimo de educación.

Moraleja: la pareja por un lado y los padres y cia. por otro. Y presentar a los padres... ni de coña!! que visto lo visto, a saber...

Que equivocados estaban los payasos!!

lunes, 26 de mayo de 2008

Querer, poder y deber.

No sé si alguna vez os ha pasado de estar haciendo cualquier mundanal cosa y tener la mente en otro lado, seguro que si. El otro día me descubrí a mi misma mientras trabajaba con el ordenador sintiendo unas terribles ganas de quitarle la ropa a mi ex... Si, ese que me ha dejado. Y que por su bien estaba bien lejos de mis manos ayayayayayayyyy. Y es que una no es de piedra y echa de menos los achuchones que le daban. Pero claro una cosa es querer y otra poder, más que nada porque siendo tu ex vete a saber si quiere. Que si, que precisamente los tíos para eso siempre tienen fama de fáciles, ¿no dice el chiste que el parecido entre un tío y una pizza es que les llamas y los tienes calentitos en la puerta a los 15 minutos?. Qué injustos son algunos cliches. El caso es que ahí estas tú cogiendo el móvil con ganas de mandar un mensaje en plan acoso sexual del tipo "¿que llevas puesto? yo nada", aunque bien mirado no sé si está más cerca del acoso o de la atracción fatal, quizá las dos cosas. ¿Y si te dice que si?... sales corriendo por la puerta a su encuentro o bien ahí entra el deber, ¿deberías?, pues yo creo que no. Porque si aun hay sentimientos, te vas a hacer mas daño que otra cosa. Y para mortificarte... anda que no hay cosas mejores y menos autodestructivas.

Así que decides que entre la ducha fría, que a mi no me funciona o fundirte la tarjeta de crédito en compras y dejarla tiritando para luego arrepentirte y tener que ir a descambiar las cosas... la mejor solución es darte un atracón de chocolate, que es mucho menos conflictivo y costoso. Y cuando ya estas abriendo el frigorífico los tres puñeteros verbos vuelven a saltar sobre ti como un escuadrón ninja, recordándote que tienes una boda en junio y que deberías cuidar esos michelines, que luego quedan fatal en las fotos. Y tú vacilas delante de la puerta porque tú quieres tu chocolate, pero no deberías tomartelo... Y ahí tu fuerza de voluntad hace acto de presencia, pero seamos serios ¿qué es la fuerza de voluntad cuando hablamos de chocolate?. Entonces finalmente abres cediendo a la tentación para descubrir... que no te queda y que no puedes.

Es increíble como hasta lo mas cotidiano de tu vida se reduce a esas tres acciones. Terriblemente no siempre querer es poder, ni poder es deber. Eso si, si por alguna razón alguno elige el poder en vez del deber... nunca te arrepientas ¡y disfruta!

viernes, 23 de mayo de 2008

Lo que de verdad importa

Será que esta lloviendo con ganas pero hoy tengo uno de esos días tontorrones, estoy por hacerme Emo, claro que tendría que vestir de negro y cortarme las venas y de lo segundo como que paso.

Que la realidad supera con creces a la ficción, yo creo que nadie lo duda. Que en la vida te pasan infinidad de cosas, de penas, de alegrías, ¿a quién la vida no le ha machacado de vez en cuando?.

Estando como estoy en este estado de sentimiento de perdida me vino a la memoria, como siempre lo hace todos los años de mi vida, que no es la primera vez ni la ultima que perderé lo que quiero. Era septiembre, esa época de reencuentros con los compañeros del colegio, apenas era un tapón que iba a empezar tercero de EGB, cuando mi madre vino y me dijo que una de mis mejores amigas no la vería ese año, ni el resto de mi vida porque se había desnucado ese verano. Y fue ahí con cortos años de vida cuando me di cuenta de que a este mundo se viene a sufrir y a perder.

Que en mi vida he perdido muchas cosas, unas porque quise, otras porque no pude retenerlas, otras por egoísta y todas en algún momento se recuerdan... y rara vez vuelven. Aunque una que es una romántica siempre ha creído en las segundas oportunidades, que la muerte es lo único que no tiene remedio.

En 2006 perdí muchas cosas, un año negro para mí, la verdad. Pero si hay algo que todo el mundo debería hacer es sacar algo positivo de lo negativo, que mira que es difícil cuando parece que todo te sale mal y que tu vida es un asco. El caso que entre todo lo que me pasó, ese año los médicos me dijeron que me quedaban de 3 a 15 años, ¡si me funcionaba el tratamiento!. Menos mal que luego fue un error de diagnóstico pero con esta Seguridad Social nuestra pruebas y más pruebas y se te van unos meses pensando que te vas a criar malvas. Y es en ese preciso momento en el que se para tu vida, que todo lo que habías querido hacer en ella ya no tiene sentido, que todas tus prioridades se tambalean, que no te queda tiempo para hacer nada de lo que habías planeado... y es ahí cuando te das cuenta de lo que realmente importa. Que muchas veces pensamos y damos prioridades a cosas que no son ni de lejos importantes. Que es ahí cuando te arrepientes de no haber dicho te quiero, de no haber pedido perdón, de no haber tenido valor, de no haber hecho tantas cosas... esa llamada que no hiciste, esa entrevista que no fuiste, ese amigo del que no te despediste, ese viaje que siempre aplazaste, ese plantarte en tu vida y tomar las riendas. Tantas cosas que no hacemos porque tenemos tiempo, porque esperamos mejor momento o ese tiempo que no cedemos porque se lo damos a otras cosas y pensamos que ya les daremos sus minutos... minutos que no llegan nunca. Ese ¿qué hubiera podido ser si...?. Si, yo era de esas, a veces aun lo soy.

Un amigo me dijo hace tiempo que tenia suerte, porque lo que sólo se comprende de anciano yo lo he entendido con años de antelación. Pues no sé si soy más sabia, yo creo que sigo igual de loca y lo que es peor sin remedio. Pero si que es cierto, que cuando ves las orejas al lobo te hace pensar y mucho. Luego a toro pasado nos olvidamos y seguimos cometiendo los mismos errores, que para eso somos humanos y nos encanta no aprender de lo que nos pasa. Pero algo si saqué de la experiencia y es que si realmente quieres saber lo que es importante en tu vida, piensa que te queda sólo una semana. ¿Qué harías, con quién querrías estar, de que te arrepentirías? y eso es lo que de verdad es importante para ti. El resto son cosas aplazables...

jueves, 22 de mayo de 2008

El dichoso velo...

El otro día tuve una ajetreada discusión con mi madre por culpa de los velos. ¿Que qué carajo hago yo hablando de velos?, fácil, he tenido la genial idea de querer casarme, y sigo en mis trece con la idea, pero hay ocasiones en que lo único que te viene a la cabeza es: "en qué hora dije que me casaba, si lo sé me grapo la boca..."

Yo no quería velo, nótese con atención la utilización del verbo en pasado, por varios motivos: sufro fuertes dolores de cabeza que me impiden hasta poder usar coletas más de dos horas seguidas, por tanto nada de moño, y sin moño a ver dónde narices se sujeta el velo; soy torpe, ya me va a costar entrar en la iglesia sin pisarme constantemente el vestido, si encima llevo algo colgando de la cabeza y que arrastra por el suelo, fijo que lo piso y acabo con los dientes incrustados en el púlpito; por último y no menos importante, son caros, y como no lo recicle haciéndome un visillo o como me sugirió una amiga, para hacer requesón, su futuro será ponerse amarillo y ocupar sitio en una maleta/bolsa en el altillo del armario (lo mismo que el vestido, pero no creo que al cura le gustase casarme desnuda y el velo es sólo un adorno).

Así que con todos esos motivos que a esta que escribe le parecían de lo más razonable, le comenté a mi madre que no pensaba llevar velo, que dejara de mirar ese complemento en particular. Y se produjo la "hecatombe", abre sus ojos verdes como platos (que ya podría haber heredado yo cachis en to lo que se menea) y me suelta: "no digas estupideces, claro que vas a llevar velo". En ese momento le enumero mis muy razonables motivos de mi decisión, craso errror, porque según los iba diciendo me los iba desmontando como si fueran castillitos del lego.

1) Los velos se pueden llevar aunque no te pongas ni moño, ni coleta ni recogido, a algún tocanarices se le ocurrió la genial idea de que también sirven para ese menester peinetas, horquillitas de "supersujección" y diademitas... pos vale, primer motivo al garete.

2) Existen velos cortos, ni los arrastras ni los pisas, así que si me esmoño en la boda no será por el velo sino porque soy un pato mareao (esto es amor de madre y lo demás son tonterías...)

3)Lo paga mi abuela, así que lo que cueste no es asunto mío. Y como ya estaba un poco mosqueada me añade que por ella como si lo reciclo para limpiarme el c... Que pienso yo que con tanto agujero no creo que sea nada práctico, pero no me atreví a decirlo en voz alta.



Yo ni corta ni perezosa y con esa boca que hubiera sido mejor me grapara en el momento antes mencionado, le replico que bueno, que tiene razón, pero que la que se casa soy yo, y YO no quiero velo. En ese instante pone su mirada triste y con ojos acuosos me empieza a enumerar todos los detalles que hago sólo porque le hacen ilusión a diversos elementos de la familia (la mia y la futura familia política) y que ni eso soy capaz de hacer por ella... Y claro, ahí ya me mató, porque no sé si mucha gente tendria valor de decir que no a esa carita, pero está claro que una servidora no lo tiene.

¿Resultado?, pues estaba cantado, que llevaré velo.

Y para rematar la faena, volvía yo a mi cuarto rezongando cosas varias, entre ellas que si al final hacia todo por la ilusión de otros, no iba a quedar nada que me hiciera ilusión a mí... Y oigo a mi padre decir, "hija, a ti te hace ilusión lo fundamental, la BODA, ¿o no has sido tú la que has dicho que se quería casar?". A lo que sólo pude contestar: "¡¡¡¡ Donde está la grapadoraaaaaaaaaaa!!!!"



En fin, y eso que queda más de un año...

Y que leche regalo??

Llega esa fecha tan bonita que puede ser el aniversario, y de repente te das cuenta que tienes que regalar algo, algo especial, y no tienes ni idea de que regalar. Y empieza a pasar el tiempo, mientras miras escaparates y se va acercando el día, y sigues sin encontrar nada.
Y es que seamos sinceras: regalar a un hombre algo especial, es dificil. No, mejor dicho: muy dificil.
Mientras ellos con una joya buena, te vienen sonriendo "es especial, cada vez que la mires te acordarás de mi", tu que les regalas?? un anillo?? obviamente no, que si no, sale corriendo y no le vuelves a ver en toda tu vida.
Preguntas a las amigas/ hermanas o parecidas, y ninguna tiene idea. Porque esto, es un problema universal.
Si alguien sabe algo... llega tarde, tendría que haber sido para ayer, pero que lo deje aqui apuntado, y así sabré que regalar el año que viene.

lunes, 19 de mayo de 2008

Y yo que era Heavy

Pues si, yo que escuchaba a Manowar, me emocionaba con Therion, se me caía la lagrimilla con el Bard´s song de Blind Guardian y se marcaba en los karaokes el breaking the law de los Judas... Yo que era heavy y ahora me veo melancólica escuchando baladitas pop por las esquinas, quien me ha visto y quien me ve. Conoces a una persona y cambia todo tu mundo de arriba a abajo. Como adaptas tus gustos a los suyos sólo por el mero hecho de estar mas cerca de esa persona. Por intentar entenderla mejor, sentirla en la distancia, ¡ains que cursiladas!. Aunque bueno, en estos casos siempre hay uno que modifica más que el otro, como siempre hay uno que da más de lo que recibe, que siente mas que el otro.
Así que de la noche a la mañana te ves comprando unas entradas para un concierto que en la vida se te hubiera ocurrido ir. ¡Qué de hecho te habría parecido sacrilegio!. Y ahí estas tú feliz de hacer feliz al otro, aun poniendo en riesgo tu cordura, la que te queda, y de tu reputación de heavy... ¡ay como te pille algún amigo en la cola del concierto de Merche!
Pero visto lo visto, y después de ver la piltrafa de corazón que me han dejado, una se plantea si no le iba mejor de heavy, de dura e inaccesible. Que dándolo y perdiéndolo todo la vida es un asco.
Así que dios salve al Metal... a ver si los guitarreos y berridos de turno me devuelven algo de lo que fui, porque a este paso me veo escuchando rancheras y hay limites que es mejor no cruzar.

miércoles, 14 de mayo de 2008

"Too much love will kill you... every time"

Que decía una canción de Queen. Si, llega un momento en la vida de casi toda persona, antes o después, en la que frases como esta te producen una llorera que ni pelando cebollas... ¿a quien no le han dejado? aunque sea el perro, tu panadero que resulta que le ha tocado la lotería y ha cerrado el chiringüito, tu mejor amigo que resulta que no lo era tanto... o tu pareja?. Si, en mi caso, ambas cosas, como si de un culebrón venezolano se tratara a mi me ha dejado mi novio que resulta era antes de ser novio mi mejor amigo. Y menos mal que no ha sido por mi mejor amiga que sino apaga y vamonos.

El caso es que cuando te dejan parece que alguien se ha olvidado de pagar las facturas de tu vida y claro por consiguiente te cortan el suministro de lo que tu llamabas felicidad. Que no es otra cosa que las ganas de levantarte por las mañanas, ir a trabajar, sonreír, reírte por cosas tontas. Qué bonito es el amor y que tontos nos hace parecer. Pero claro, a ti te gustaba tu porción de felicidad, tu comodidad de rutina y hasta echas de menos todo lo que antes te sacaba de quicio de la otra persona paradojicamente. Y ese es el momento en el que te metes una sesión de canciones de David de Maria o cualquier otro susceptible de hacer baladitas de amor y desamor, porque sabes que te va a recordar todo a él y ¡necesitas poner banda sonora a tu desgracia!. Y hablando de bandas sonoras decía que mi vida parecía un culebrón, y es que a la mañana siguiente del traumático evento a mi vecino de arriba, no se le ocurre otra cosa que ponerme a todo volumen un grandes éxitos de Henry Mancini y de primer plato "Moon River"de "Desayuno con diamantes"... que mira que habrá bandas sonoras en el mundo, en fin peor hubiera sido Love Story.

Después de la sesión musical, hay a quien le da por leer poesía que es otro filón para ocasionar llantos, llega entonces el momento de llamar a tus amigos, ya sabes "¡tí@, que me ha dejado!", y ahí empieza el desfile de opiniones, porque claro todo el mundo que se entera o te quiere dar su apoyo incondicional o su opinión para bien o para mal, es mas, tu quieres escucharlas... y ahí no faltan los: el clásico "era un capullo", el siempre gratificante "no te merecía", el práctico "él se lo pierde", el puñetero "es lo mejor que te podía pasar" y el esperanzado "¿pero es definitivo?". Y tú piensas, que otra cosa no, pero pensar y dar vueltas a las cosas se hace un montón en estas situaciones, lo primero de todo será un "capullo" pero era mí "capullo" y tú le querías como la gilipollas que eres. Que "no me merecía", pues a lo mejor pero yo si quería merecerme a ese "capullo". Que "el se lo pierde" y ¡yo a él!. Que "es lo mejor que te podía pasar" pues se me ocurren mil cosas mejores que me podían pasar y que no me iban a hacer sentir la mas miserable del mundo, no sé como que te toque un viaje a Cuba.... Y ¿si es definitivo o no? pues teniendo en cuenta lo masoquista que es una y lo que le gusta al ser humano tropezarse dos veces con la misma piedra... pues a mi me dicen "volvamos" y ahí que me tienen, que de ilusiones también se vive. Pero la realidad y los deseos rara vez se ponen de acuerdo.

Luego viene, si es que llega, el reencuentro. Y ahí depende de en que modo te pille, si te has creído el "es un capullo, no te merece" vas en modo Terminator y ni dos palabras que te cruzas y mucho menos amables. Ni hablemos de miradas, porque parece que las lentillas que te has puesto por la mañana no eran para corregir las dioptrías sino para fulminar de un vistazo. Y ahí en pleno modo Atila, que por donde pasa no crece la hierba van y te sueltan un "ódiame, que es mejor así no sufres"... y te desarman toda la armadura que te habías puesto. y te arrepientes de haberte creído que era un capullo egoísta, que solo le importaba su ombligo y que no ha tenido valor de luchar por lo que queria. Y ahí te quedas tú, mas miserable aun, con un bajón del quince, sintiéndote fracasada y derrotada por la vida, porque no has sabido mantener lo que mas querías en el mundo, víctima de las circunstancias, del aciago destino... Y te vuelven a machacar diciéndote un "no tienes que sentirte así, no es tu culpa, el problema soy yo, tu has sido maravillosa, tu dabas el 100% yo no y no es justo para ti, que tu te mereces algo mejor y yo no puedo darte lo que tu quieres, bla, bla, bla". Y digo yo, ¿quién demonios es nadie para decirme como me tengo que sentir?, ¡el colmo!. Que si tan maravillosa he sido ¿para que me dejas?, ah que no eres lo que yo me merezco, claro, claro. Me pusiste una pistola en la sien para que saliera contigo y no podía resistirme a ti y ahora me liberas de la carga... ¿pero se ha vuelto el mundo loco?. Que el amor es ciego y nos atonta... pero no tanto. Y a ti todo este derroche de nobleza y buenas palabras te suenan a "me esta suavizando el rechazo" porque sino no lo entiendo. Y lo peor es que o me creo que sea verdad el discursito de marras o telita.... que digo yo, que cuando tomas una decisión así, de terminar algo, una base de duda tiene que existir, un pega, un desencanto, un algo puñetero... que te hace pensar que estas mejor solo que acompañado. Y no hay culpables, o al menos en este caso quiero pensar que no los hay, que ya quisiera yo que él fuera un capullo y yo una victima de su egoismo. Encontrar una razón para odiarle, hacerme una diana con su foto y gratificarme en tirarle dardos. Y es que sólo puedo esperar que sea un capullo de tomo y lomo, por perder lo que quiere, por pensar que no es digno, por retirarse para no hacer daño... pero la muy zorra de la neurona realista te dice que lo que hay es que no había chispa que prendiera el amor en la otra persona y a ti... a ti te toca joderte. Mortificarte pensando que alguna otra le echara el guante a tu "capullo".

Así que, como puedes recompones tu corazoncito, ese que te acaban de romper en mil pedazos e intentas seguir con lo que ahora se ha convertido en tu "mierda de vida". Escuchando baladas, recordando y poniendo la mirada perdida... Con la esperanza de que en algún momento esto dejará de dolerte. Y si hay algo que es mas doloroso que la experiencia en sí misma, es no aprender de la experiencia y que seguramente otra vez y otra, como dice también la canción, "Too much love will kill you in the end..."

martes, 13 de mayo de 2008

Hola ahí fuera....

Este es un blog hecho a tres bandas, por tres mujeres muy diferentes, tres amigas, tres formas de ver el mundo. Y es que no hay mejor forma de ver la vida que con diferentes cristales. Una vera el vaso medio lleno otra medio vacío y como gatas en el tejado maullaran sus penas, sus alegrías, sus enfados y lo que se nos ocurra. Y bueno sin la intención de aburrir al incauto que caiga por estas lindes esperamos poder compartir unos retazos de nuestra vida cotidiana.