Pues no, no os hagáis el lío que no he vuelto con mi ex y a estas alturas del tema no sé vosotros pero yo no creo en los milagros.
No, los tiros van por otro lado, me refiero a las segundas oportunidades que da la vida o que nos merecemos. Me parece un tema interesante y que siempre me ha entusiasmado. La redención del alma humana, la capacidad que tenemos de reinventarnos y de encontrar un perdón a nuestros fallos.
La cosa viene por una conversación con unas amigas sobre una tercera persona, mi experiencia personal con ella la verdad que muy grata no ha sido. Es falsa, sonrisa en la boca y puñalada por la espalda, y bueno que tiene un pésimo gusto en hombres y los usa para dar celos al que realmente quiere, pero este es de los de no se casa con nadie. Todo hay que decirlo que son tal para cual. Pero vamos lo suyo y los hombres ni me va ni me viene a mí lo que me toca la fibra es la falsedad y la mala leche que se gasta cuando no estás en su bando y lo poco que le importa llevarse por medio a quien sea si está en el camino de sus intereses, y si, yo la he sufrido como victima y por eso me pica más. El caso que la chica se cambia de gimnasio y se va al de mis amigas y ahí entra la opinión de una de ellas que dijo que la daría una segunda oportunidad puesto que no la conocía. Lo que me parece genial por parte de esta persona, todo el mundo se merece una segunda oportunidad… ¿no?
¿Puede el más terrible de los hombres cambiar? Lo que es terrible es que puede el mejor de los hombres volverse una bestia. Obligado te veas, presionado en los límites de la cordura, de tu supervivencia y ahí lo tienes nos convertimos al lado oscuro sin pensarlo dos veces, además que con el rollito villano se liga más. Pero me parece mucho más difícil lo contrario. Y no ya a gran escala de mafioso ruso que se vuelve misionero porque ha visto la luz, que algún caso hay por ahí seguro. Os imagináis “Britney Spears cede toda su fortuna a los niños huérfanos chinos” ya no la recordarían por sus juergas, eso seguro y aun así siempre habría alguno que diría que se volvió loca la pobre.
El día a día está lleno de esos momentos de decisión entre bien y mal. ¿Podemos llegar a ser mejores personas que lo que somos?, ¿podemos dejar nuestro egoísmo en un cajón?, ¿dejar de putear a la vecina del quinto porque su perro se cago en nuestra escalera?. ¿Podemos ceder nuestra posición por el bien común aunque nos fastidie a nosotros?. ¿Podemos tratar a alguien que nos ha tratado mal con respeto y cariño?.
Quien no ha estado en una reunión de vecinos, yo siempre tengo la tentación de llevarme las palomitas, ¡que saraos se montan!. Aun recuerdo una en la que los vecinos se querían cargar a la del primero por tener montado un negocio de “citas”, casi se zurran.
Esta mujer por ejemplo que va poniendo a todos a parir a sus espaldas aunque de frente se haga la simpática. Tu jefe que te putea porque puede. El tío que te roba el aparcamiento delante de tu maniobra ya iniciada… ¿Podemos llegar un día y decir “Voy a ser mejor persona”?. Es tan difícil mirarse a uno mismo y ver nuestros fallos y aun viéndolos quererlos cambiar. ¡Si es que da hasta pereza! Porque tu quieres partirle las piernas al que te ha robado el aparcamiento y el que te lo ha robado simplemente se piensa que es más hábil que tu y que ha tenido una suerte increíble de encontrar aparcamiento. Así que así vamos por el mundo sobreviviendo.
No ya es raro redimirse ante los demás cuando nos dan una segunda oportunidad a veces porque no nos conocen otras por su bondad, sino redimirnos ante nosotros mismos, eso si que es difícil, ser capaz de doblegar tus malos hábitos y decidir cambiarlos. Ahí está la magia de la redención que es algo infrecuente que cuando sucede nos maravilla.
viernes, 4 de julio de 2008
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2 comentarios:
Jur jur, menudo tema.
Que quieres que te diga?? a esa mujer en cuestión... pues a mi siempre me ha hablado con esa sonrisita suya que lo primero que piensas es "pfff pero que sonrisa tan falsa..." pero bueno... Eso si, yo lo siento mucho por quien dice lo de la segunda oportunidad... pero a mi alguien que me destroza la mano, no me puede caer bien y menos cuando se hace la tonta, que es muy fácil poner a parir a quien te ha roto el "sacro" pero no ve la culpa propia.
Que me vas a contar, yo es que desde su comentario en alto cuando fui a pedir el parte medico por lesión la tengo algo... atragantada. Pero si, de siempre me pareció una falsa de mucho cuidado y mas cuando ves como pone a parir a la gente a sus espaldas.
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