martes, 20 de julio de 2010
El monje y el escorpión
Dos mojes estaban lavando sus tazones en el río cuando vieron a un escorpión que se ahogaba. Un monje lo sacó inmediatamente y lo puso sobre la orilla. Durante el proceso fue picado. Volvió a lavar su tazón y el escorpión volvió a caer. El monje salvó al escorpión y fue picado nuevamente. El otro monje le preguntó, "Amigo, ¿Por qué continúas salvando al escorpión cuando sabes que su naturaleza es picar?" El monje respondió, "Porque salvarlo es mi naturaleza".
martes, 8 de junio de 2010
Gracias
Hay una vieja y descolorida foto cerca de la zona cero de Hiroshima, en una placa pequeña y discreta con un texto que cuenta los estragos que causó la bomba. En esa foto se ve una ciudad devastada, reducida a ruinas y cenizas, edificios apenas reconocibles y entre todo ese amasijo generado en segundos solo hay una cosa en pie en esa foto, un Tori blanco de piedra se alza entre la nada. Como si sólo la fe pudiera quedar de pie entre la locura y la desesperación. Hoy Hiroshima es una ciudad moderna, completamente reconstruida de la que jamás pensarías que pudo estar reducida a cenizas no hace tanto tiempo, demostrando la capacidad de recuperación y superación del ser humano y de la naturaleza misma.
Salvando las distancias hoy recordé lo rota que estaba hace un año y al verme hoy quería agradecer a quienes ayudaron a juntar los pedazos y sobre todo a una persona. Que me curó con mimo y también con dureza, se que nunca entenderás ni tú ni mucha gente esa parte de mi alma. Sin perder la fe poco a poco pegando pedazos, aunque no soy lo mismo hoy que ayer. No sé si algún día podré quererte como tú quieres y mereces, perdóname si rompo tu corazón. Hoy quería darte las más sinceras gracias, por ser mi “Tori”, por no perder la fe en mí, porque yo si la perdí. Gracias por estar simplemente ahí. Muchos ayudaron no lo negaré, pero cada trazo que hoy por fin he dado sobre el blanco papel te lo debo a ti.
Salvando las distancias hoy recordé lo rota que estaba hace un año y al verme hoy quería agradecer a quienes ayudaron a juntar los pedazos y sobre todo a una persona. Que me curó con mimo y también con dureza, se que nunca entenderás ni tú ni mucha gente esa parte de mi alma. Sin perder la fe poco a poco pegando pedazos, aunque no soy lo mismo hoy que ayer. No sé si algún día podré quererte como tú quieres y mereces, perdóname si rompo tu corazón. Hoy quería darte las más sinceras gracias, por ser mi “Tori”, por no perder la fe en mí, porque yo si la perdí. Gracias por estar simplemente ahí. Muchos ayudaron no lo negaré, pero cada trazo que hoy por fin he dado sobre el blanco papel te lo debo a ti.
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