domingo, 8 de febrero de 2009

Construcciones S.L

Tú vas con tu armadura reluciente, tu caballo limpito y tu sonrisa Profident dispuesta a escalar la torre para ver a tu príncipe. Si, como el cuento pero a la inversa. Y cada vez que trepas por la torre, unas veces te tira la cuerda (que para trenza no le da al pobre) y otras te toca subir a pulso pero obtienes el cariño de tu príncipe y el esfuerzo merece la pena, así que regresas una y otra vez a la torre. De hecho en las últimas visitas ya vas pensando en mirar las Páginas Amarillas para buscar un cerrajero, porque lo de trepar es un incordio. Y un día llegas y descubres que están edificando ¡dos pisos más en la torre!. Miras a tu caballo, con cara de “no pasa nada, voy por el kit de escalada”. Así que regresas con el equipo y vuelves a escalar la torre. Vuelves a ver a tu príncipe y el mundo vuelve a ser maravilloso. En fin que vuelves y vuelves a trepar la dichosa torre, pierdes pie alguna vez, te caes, sales en el Youtube con las caídas y sigues trepando la torre. Y un buen día que vas absorta mirando tu armadura y quejándote de los bollos que tiene, cuando llegas a la torre descubres que hay todo un regimiento de obreros de Acciona. Te acercas preguntas y te dicen que se va a empezar a construir ¡la muralla china!. Bajas del caballo, sacas el kit de escalada y subes por la torre, mientras tu caballo niega con la cabeza al verte. Y cuando subes y preguntas a tu príncipe “¿cielo, que demonios es eso de la muralla china?” solo te saben responder que si bien una parte te quiere un montón y no quiere perderte, la otra se pregunta ¿por qué no te lías con un príncipe que viva en una comuna hippie en una choza en la playa de esas sin puertas y no con uno que tiene acciones en el sector inmobiliario?.
Y no puedes negar la lógica del pensamiento, que tú misma lo has pensado más de una vez. Y hasta tu caballo te mira con cara de “¿qué haces?”. Pero claro es que hablar de lógica en sentimientos… ¡es ridículo!. Además de que no hay absolutos de blanco o negro, por mucho que la gente se empeñe en sentar cátedra.
Quizá es que emocionalmente no soy nada madura, porque lo lógico no es gastar esfuerzos, lo que haría todo el mundo es cambiar de príncipe y olvidarse y seguramente sea lo más positivo. Pero si cada vez que en esta vida me han dicho que algo era lógico y que mi camino debía ser otro lo hubiera hecho, hoy no sería yo, ni estaría aquí, no sé si sería mejor o más feliz. Si hay algo cierto es que una debe cometer sus propios errores y aprender de ellos. A lo mejor dentro de unos años miro atrás y digo “¡qué ciega!”. Pero desde luego jamás podré decirme que no lo intente o que no mereció la pena. Porque hoy siento que merece la pena subir la torre, que nadie lo dude ni por un instante, y que lo poco o lo mucho que me das me hace volver a subirla. ¿Cuánto durará? Pffff ¿y la crisis cuándo terminará?, o si al final encontraré la sección de cerrajeros o a lo mejor el príncipe le da por mudarse a la choza en la playa, o…pero mientras dure no hay más que decir.

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