viernes, 1 de agosto de 2008

Y ahora que me voy

Me marcho de vacaciones, si, al fin voy a dejar de dar la brasa al menos durante una temporadita. Espero perderme entre bosques verdes y ruinas, quien sabe si pesco algún escocés rico y con castillo ni regreso, mientras sea un escocés y no una garrapata centroeuropea vamos bien, aunque dicen que esos bichos son muy cariñosos, te agarran y no hay forma de que se suelten… y todo no es mala compañía.
El caso es que en la maleta no quería llevarme ciertas cosas, y es por eso que quería dejarlas aquí escritas, a ver si así se quedan en Madrid.
Quería dejar mi melancolía, aunque creo que parto a tierras a las cuales les pega muy bien ese sentimiento. Me encantaría que cada sorbo de cerveza que de no lo haga buscando el olvido. Si cerveza, que a mi el wisky no me va, aunque dicen que hay que probarlo allí, empiezo a creer que más que de vacaciones me voy de ruta etílica.
Me gustaría dejar mi rabia, decir que cada vez que pregunté si él era feliz fue un error, debí decirle sólo lo feliz que era yo a pesar de mis dudas y frustraciones, ¡que ya lo creo que las había!. Que el amor no es lo que se exige sino lo que se ofrece. Pero es tarde para eso y no tiene sentido ninguno, ni siquiera es positivo, ni lógico volver sobre mis pasos. Así que quiero dejar aquí el recuerdo que tanto me duele que así no hay quien ligue nada. ¡Qué ya es hora, qué demonios!
Me gustaría dejar aquí las preocupaciones por las pequeñas cosas cotidianas, por los problemas de la gente a la que quiero. Que de todo corazón desearía que se esfumaran y no sólo de mi cabeza, mejor si se solucionan del todo. Sobre todo los tuyos Vane, de corazón espero que terminen bien, los de Luis que me entere el miércoles y ya me ha dejado preocupada, los de Carlos que en el fondo no se los merece y los de David, pero esos van para mejor o ya me encargo yo en Escocia de ello, ¡Jenny tiembla que allá vamos!.
Quiero dejar aquí mi mal humor, eso fijo que mi madre no me lo agradece porque dirá que a la vuelta lo recogeré de nuevo. Mejor me lo llevo y lo dejo allí, que total los ingleses tienen fama de bordes lo puedo aparcar en Londres.

Y poco más el resto de cosas prefiero llevármelas y otras espero encontrarlas allí. ¡Hasta septiembre! Si regreso… ;P

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